Ya que el título de mi blog es Autoconciencia me parece justo empezar por este tema.
Cuando digo autoconciencia me refiero al entendimiento que tiene uno mismo de sus propias emociones, a la capacidad auto-reflexiva de la mente para observar e investigar la propia experiencia.
Somos concebidos como un cúmulo de emociones, nos encontramos permanentemente percibiendo información a través de nuestros sentidos: observando, oliendo, tocando, escuchando y saboreando.
Por definición somos seres que sienten y piensan. Yo me pregunto: ¿sentir y pensar llegan al mismo tiempo? Pues no lo creo. Primero llega la emoción y luego razonamos lo que hemos sentido. Del resultado del equilibrio entre estas dos fuerzas nace el complejo comportamiento humano.
Es cierto que venimos con alguna carga genética, pero también soy un convencido que si nos han tocado con ternura, si nos han olido con cariño, nos han hablado con paciencia, nos han escuchado con atención y nos han probado con respeto, serían breves las reglas de comportamiento que requeriríamos como especie para mantener un respeto de lo que siente y piensa otro ser.
Por nuestra naturaleza social tenemos la necesidad de vivir en comunidad y armonía, es por esto fundamental vivir plenamente como seres humanos, sintiéndonos y cuestionándonos a nosotros mismos y a los demás.
Hay muchas cosas que seguramente nunca podremos explicar, como el por qué de nuestra creación, el futuro o si existe algo después de la muerte. La incertidumbre es algo con lo cual debemos aprender a vivir y darnos cuenta que lo único real que tenemos es el presente y que para esta lucha constante por mantener el balance entre sentir y pensar, se requiere de fuerzas motivadoras como una sólida autoestima y un optimismo imparable.
Si sientes necesidad de equilibrio o de respuestas, pues conócete a ti mismo, siéntete, forma tus propias ideas y comunícaselas a tu interior, que la razón y el corazón hablen, que sean mejores amigos, que sonrían juntos, que lloren juntos, que aprendan juntos, que se equivoquen juntos, que amen juntos, que sean protagonistas, que sean uno. Que el corazón le diga a la razón qué es lo que está sintiendo y la razón le diga al corazón qué es lo que está pensando.
Busca tus formas, enfrenta tus miedos, pruébate, equivócate, colócate en situaciones de no comodidad, luego obsérvate, explícate, cuídate y abrázate.
Desempolvemos nuestros sentimientos de infancia para ponerles nombres, para darles una explicación racional, para conducirlos a una conciencia reparadora.
Ya es hora de sentirnos como los únicos dueños de nuestros sentimientos y de nuestras ideas y como los únicos responsables de nuestros vínculos con los demás, así como también aceptarnos como seres imperfectos, que aprenden día tras día: sin errores no existimos.
Este serás pues, aquel momento que marcará el inicio de tu libertad.

No siempre es fácil llegar a uno mismo. Requiere de mucha valentia, corage y de un largo camino donde la palabra clave es URGAR. Desmenusarlo TODO para luego llevarlo a nuestro mundo actual, con la madurez actual, con los deseos de entender actuales y así por 1era vez enteder por completo ( o bueno tener una idea bastante clara) de cómo nos sentimos en el pasado y porqué actuamos de tal o cual manera.
En ese momento ya es posible abrazarnos y aceptarnos y por fin mejorar como personas .. con herramientas fuertes y con todas las ganas de que al ser mejores seres humanos, podamos sacarle lo máximo a la vida. Por que al fin y al cabo la idea es esa no?? sacarle el jugo a la vida que solo es UNA!!
Gracias por hacerme reflexionar con tus palabras, siempre es valido leer algo que pone las cosas en orden ya sea en la razón o en el corazón. Gracias por compartirlo.